Bichos
Tomó un palito de madera, muy fino y se dispuso a seguir observándolas, como lo hacía siempre. Las veía cargando hojas, pequeños retazos de frutos, migajas de pan o alguna comida que iban a parar a aquellos lugares. Caminaban muy organizadas, si conseguían algún obstáculo lo bordeaban hasta conseguir la salida, en ocasiones debían retroceder y buscar otro camino.
Entonces, iban devolviéndose, comunicando con un sabrá dios que método, a sus compañeras, el nuevo recorrido. Le encantaba en especial esa especie de caos repentino que las acosaba cuando el cielo iba encapotándose, salían a la tarea diaria de recolección de alimentos, sin embargo, todo ese proceso se multiplicaba y se las veía tan apuradas que casi provocaba ayudarlas. El no lo hacía, no le gustaba molestarlas, con su palito las ayudaba cuando se caían en algún agujero o se precipitaban a un peligro inminente.
Tenía montones de libros que hablaban sobre ellas, su desarrollo, la vida dentro de la colonia, los tipos y sobre todo muchísimas fotografías con detalles sobre: la Linepithema humile, la Solenopsis invicta, la Camponotus punctulatus y muchas otras.Su madre constantemente trataba de buscar una explicación al por qué de esa (para ella) extraña afición. Después de la escuela y hacer sus deberes, se le veía acostado cerca de los hormigueros, absorto en el movimiento de esos animalejos. Y no había razón y distracción que pudiera apartarlo de esa rutina tan poco peculiar.
Comenzaba a ser preocupante para la madre, mientras los otros niños jugaban fútbol, pasaban horas en la tv, en los video-juegos o en los caber-cafes, el observaba a sus amigas, o se dedicaba a leer libros o artículos que hablaban de ella.
- Quiero ser biólogo mami, quiero llegar a estudiar con mucha más profundidad a la Solenopsis invict, que es mi preferida- le dijo un día el niño.
- Cariño, pero que es eso de solepnusnosequé.
- Las hormigas de fuego, son tan preciosas, mami, pero hay que tener mucho cuidado, si te pican, te dolerá muchísimo.
Ya había llegado a su límite, quería que su hijo fuera un ingeniero petrolero, un abogado, hasta un profesor. El estar estudiando animales no era factible económicamente y menos si del animal que hablaba era de las hormigas, ¿a quién le importa? Si un día no le hubieran picado en un pié cuando era pequeña, ni se hubiera percatado de su existencia. Tenía que apartar a su bebé de ese hobbie tan exótico, y debía ser ahora, que era un niño, maleable e inocente. Pero todos sus esfuerzos eran infructuosos, a cada derrota era mayor su furia. Le compró una bicicleta, videojuegos, computadora, natación, una tv en su habitación, una flauta a la que cada día le caía más polvo.
Un día el pequeño llegó todo emocionado, le contó que había conseguido hormigas de fuego, en un pequeño bosque cercano a la escuela.
- Mami, mami, quiero que las veas, son lindas, preciosas. Te van a encantar, no quise enseñárselas a nadie antes que a ti. Vamos a verlas, por favor.
Al llegar al hormiguero, ella se mostró sorprendida, lo animó a que con sumo cuidado, recolectaran el mayor número de hormigas, colocándolas en el envase que “casualmente” había llevado. Recogieron unas 60 hormigas, el niño no cabía en sí de tanta emoción.
- Escúchame bien cielo- le dijo la madre mientras tomaba una de sus manitas y la introducía en el envase lleno de hormigas- estos animales del demonio son malos y dañinos, ¿cómo puedes interesarte por unos bichos que te están picando? ¿verdad que duele? ¿por qué lloras? ¿acaso ya no te gustan? Tienes que entender que lo hago por tu bien, quiero que seas un niño normal, como todos tus amiguitos. Sacaré tu manita cuando me prometas que ya no te gustaran esos bichos horrorosos… ¿me lo prometes?... esta bien, creeré en tu palabra.
Al caer la noche, el niño todavía lloraba por las picaduras. “Se te pasará con esta crema que acabo de untarte, ahora deja de llorar, que me voy a dormir” le dijo la madre, mientras lo arropaba. A la mañana siguiente, el niño fue encontrado muerto , con la mano hinchada y montones de erupciones en toda la piel.
Alergia al veneno de la Solonopsis– fue el dictamen de la autopsia, practicada después.
La mujer se lamentaba llorando y repitiendo:- yo sabía, yo se lo decía, esos bichos son malos, son dañinos.




Comentarios sobre Bichos
Este esta fuerte y tiene ese gustito tipo Edgar Elan Poe, sigo pensando lo que te he dicho sobre como lo escribes...muy bien para los que no lo sepan...
Una pregunta porque la madre?
Porque la madre quería lo mejor para su hijo, a veces se obsesionan tanto, ¿qué tiene de malo dejarlos que se equivoquen de vez en cuando?
Nuevamente muchas gracias por pasarse por estos lares. Saludos, estimado y analítico, RETADOR.
SAVES PO QUE NO SAVI QUE ERA