Céldas
Aguantaba como un guerrero, la asaltada final, para al final quedar con un escozor trasero desagradable. Todo por aplacar el vicio del cigarro, que algunos lograban contrabandear con familiares y guardias de dudosa ética, prestos a abastecer la mafia carcelaria del mercado negro. Los sueños, la imaginación, el humo y la sensación de alivio que dejaba era lo más parecido a su pasada realidad que había podido encontrar.
Favores sexuales, seguridad, dinero, alimentos o artículos personales eran canjeados en un sistema donde no habían malos o buenos, solo seres con ansias de sobrevivir, llegar vivos al día de una segunda oportunidad, si es que lograban soportar el infierno de estar atrapados 20 personas en una celda de 5 por 5 metros cuadrados.
El último motín organizado había dejado un saldo de 10 compañeros muertos, 25 heridos y 2 guardias decapitados. Pero al menos comían una vez al día, y eso, era toda una novedad, con el problema gravísimo del desabastecimiento de gatos y ratones en los alrededores.
Amigos con ojos de cuervos, enemigos por antojos, molestias, o pagos incumplidos. Torcían extrañas y complicadas fraternidades, sin otra garantía que el protegerse unos con otros, a veces proteger al otro de si mismo, casos bastantes frecuentes dentro de ese mundo, donde la lucidez y la locura iban de la mano.
Y aquel momento donde podían observar nuevamente el sol con libertad, se llenaba de miedo. Aquella, había sido su hogar y en la crueldad de la noche y la lucha del día, se construían lazos invisibles que dolía dejar atrás.
Quién diría, que hasta el infierno, se puede volver costumbre.




Comentarios sobre Céldas
Que buena reflexión esa de "quién diría que hasta el infierno se puede volver costrumbre" hice una vez un mensaje sobre la resilencia del ser humano, la capacidad del individuo a sobreponerse de las tragedias o periodos de dolor.
Muy bueno Guarandina
Estoy de acuerdo con Wendy...a veces nos dejas unas frases...
Buen texto donde se refleja muy bien el instinto de supervivencia a costa de lo qué sea.
Un beso.
Y quién dice que yo deseo llegar a un destino final. Cuidado con las montañas rusas RETADOR, que al final uno termina mareado.
Besos