Cucú
El tiempo era mi peor enemigo, siempre había sido mi mayor preocupación la puntualidad y hacer todo en su justo momento. Aquel era un gran día y solo faltaba unos minutos para que dieran las 12 a.m. yo estaba listo desde hace 30 minutos con 12 segundos, me paré frente al reloj y esperé a que mi amigo el cucú me informara que había llegado el momento.
Pero el pajarito solo salió y me arrancó los ojos. Lo peor de todo es que el desgraciado, ni un cucú me dijo.

