cyber-amor
Me había leído su blog de arriba a abajo, y decidí que me gustaba, era pícaro, franco, sincero y con aquel puntito de cinismo que a mí me encantaba, miré su foto y agregué a la lista lo guapo que era. Comenzé a comentarle sus mensajes y el empezó a fijarse en mí.
Pasamos al siguiente paso, intercambiando nuestras direcciones electrónicas encontrándonos por la mensajería instantánea. Hablabamos (bla, bla, bla), reíamos (ya saben, los típicos ja-ja-ja tan usuales), lloramos (snif, snif, snif) y a veces llegamos a molestarnos ( : Ç ).
Y llegó el día, citados en un café, conoceríamos la verdad, me tardé un poco (para seguir haciéndome la interesante) puse especial empeño en verme muy guapa y llegué al sitio.
- Hola
- Hola
- ehhhh tienes mucho esperándome
- no mucho, me distraye un poco, ya sabes
- ahhhh
- como estás
- bien y tú
- bien
- ahhhhhh
- ¿tomamos algo?
- claro
- ¿qué me cuentas?
-ya sabes, todo igual
- y tú
- digo lo mismo...
(Y en toda la velada extrañaron los amados emoticones, siempre tan precisos a la hora de describir su estado emocional, y aquellos snif-snif-snif que tanta ternura le producián, sin mencionar aquellos ja-ja-ja que varias veces les alegraron la tarde. Ese rico mundo virtual, tan lleno de amor y emociones.
La cita fué un desastre y en mutuo acuerdo decidieron amarse virtualmente, dejar el plano real y elevar sus almas al unísono, querer su forma de ser, y las grandes personas que eran en la red... )
"como cualquier cuento de hadas que se respete
este par de tortolos fueron felices por siempre"




Comentarios sobre cyber-amor
Jajaja, que tendrá este mundo virtual que a veces da alas y después en la realidad nos dejamos aplastar precisamente por eso; por la realidad.
Un beso.