Te extrañé...
Hace años que no sabía nada de él, todo fue tan rápido, se había ido dejándola así, sin reparos, sin avisos, sin explicaciones.
Ni un adiós, ni un por qué, una mañana amaneció sola en la cama, sin su cuerpo y su boca para poder acariciar. Juró que lo odiaría para siempre, era un miserable, un desgraciado, jugó con ella, la dejó sin tomarse la molestia de explicarle su decisión, aunque eso no hubiera disminuido la depresión que la persiguió por todos esos meses.
Justo cuando comenzaba a doler menos, cuando su voz ya sonaba lejana y aprendía a besar otros labios...
- Hola, te extrañé - le dijo, y no cabía duda, era él, esa voz después de todo no era tan fácil de olvidar.
La rabia le hacía hervir la cabeza, odiaba a ese maldito, le daría una lección, no volvería a jugar con ella, estaba loco si pensaba que podía venir a alborotarle la vida sin previo aviso y concediéndose derechos...
Intento calmarse, buscó dentro muy adentro las palabras que le dictó el corazón y respondió:
- Yo también te extrañé.




Comentarios sobre Te extrañé...
Guarandina: En primer lugar gracias por tu comentario.
Bueno la lectura de tu texto, me dejó un saborcillo amargo en la boca, por supuesto que somos libres de expresar lo que sentimos, pero mi respuesta habría sido otra, muy bien elaborado tu trabajo. Un abrazo argentino de Victoria
No creo que le sirva, pero algo siempre se tiene de masoquista o sádica, quién sabe...